LAS COSAS DE JOSÉ ANDRÉS

El norte de Cáceres y de Guipuzcoa, dos paraisos, dos ensoñaciones.

Proyecto 365 (2017)

domingo, 6 de octubre de 2013

Mi Credencial del peregrino y mi Compostela

Para terminar esta serie del Camino de Santiago, no me queda nada más que enseñaros la Credencial que me acreditaba como peregrino, con los sellos correspondientes a los sitios por los que hemos pasado, y que ha servido para dar fe de que he finalizado ese camino con el devoto propósito de visitar, en la Catedral de Santiago de Compostela, la cripta que contiene la tumba del Apóstol y de abrazar con devoción a Santiago.
Mi credencial de peregrino
Tras poner el último sello en Santiago, se me entregó la tan deseada Compostela. Este es un Documento que expide el Cabildo de la Catedral de Santiago en el que, en latín, certifica que el titular ha realizado el Camino de Santiago andando, a caballo o en bicicleta (este ha sido mi caso) con la intención de venerar al Apóstol.
Todo el documento está escrito en latín así que a continuación pongo su traducción:

"EL CABILDO de esta Santa Apostólica Metropolitana
Iglesia Catedral Compostelana, custodio del sello del
altar de Santiago Apóstol, para que todos los Fieles y
peregrinos que llegan desde cualquier parte del Orbe de
la tierra con actitud de devoción o por causa de voto o
promesa hasta la Tumba de Santiago, nuestro Patrón y
Protector de las Españas, acredita ante todos los que
observen este documento que José Andrés Moreno Martos 
ha visitado devotamente este sacratísimo Templo con
sentido cristiano (pietatis causa).                                       
En fe de los cual le entrego el presente documento refrendado
con el sello de esta misma Santa Iglesia.                                  

Dado en Santiago de Compostela el día 14 del mes de septiembre del año 2013"
Mi Compostela
  ¡¡¡ BUEN CAMINO !!!    ¡¡¡ ULTREIA !!!

A Sir Kitin, mi cuñado.

Ante todo, ¡¡MIL GRACIAS CUÑADO!!
Si yo he podido terminar el camino y hacerlo en catorce días, ha sido, en gran parte, gracias a tu apoyo, a tu fuerza, a tu paciencia y tu desvelo por mi.
Sir Kitin y Jonskins, dos peregrinos
Tu has hecho el camino cumpliendo el trabajo de un ángel de la guarda, mi ángel; la misión que tu gran corazón te hizo asumir, fue la de cuidar de mi, hacerme las cosas más fáciles, y la has cumplido con creces, como todo lo que haces, con mucho amor por los demás.
Ahora me viene a la cabeza una imagen de una de las etapas duras en la que tras una larga subida yo llegaba, agotado, a un lugar en el que tu me esperabas y lo que me encontré me emocionó mucho; tu estabas colocando piedras planas a modo de silla en una sombra para que yo me sentase y descansara un rato; eso, cuñado mio, no lo hace cualquiera, solo se le puede ocurrir a alguien con un corazón tan grande como el tuyo.
Agustín y Jose, dos cuñados
También recuerdo con mucho cariño los dátiles que me has ofrecido para paliar mi flojera, tu constante interés: "¿como vas Jose?, ¿quieres que paremos?, ¿quieres comer algo?", cómo en todos los albergues te has puesto tu inmediatamente en la litera de arriba para que yo no tuviese que subir y bajar a la cama cada vez que, por la noche, me levantaba para ir al servicio, en fin, un sinfín de ocasiones en las que a lo largo de catorce días me has demostrado lo maravilloso de tu humanidad.
Ahora luzco con orgullo la compostela que acredita nuestra peregrinación y con ella estará siempre mi gratitud por todos esos detalles, por tu compañía, por tu paciencia desinteresada, por tu comprensión. Nunca podré agradecerte lo suficiente lo que por mi has hecho en esta peregrinación y tan solo pido que tu la hayas podido disfrutar tanto como yo y a Dios le ruego que te devuelva a ti y a tu familia el ciento por uno de lo que tu me has dado.
¡¡GRACIAS AGUSTÍN!!