LAS COSAS DE JOSÉ ANDRÉS

El norte de Cáceres y de Guipuzcoa, dos paraisos, dos ensoñaciones.

Proyecto 365 (2017)

viernes, 13 de septiembre de 2013

13° Etapa: Portomarin - Arzúa

Esta mañana hemos amanecido en Portomarin con muchísima niebla que nos ha acompañado durante los primeros 10 km que además eran de una subida importante. Después, durante los 25 km siguientes, el camino es un rompepiernas lleno de toboganes que hacen que sea imposible coger un ritmo estable en el pedaleo, y así, entre sube y baja llegamos a Palas de Rey primero y despues a Melide.
De esta última población, todo el mundo nos dice que lo mejor es su pulpo y nosotros, muy obedientes, paramos a probarlo; estábamos a unos 15 km de nuestro final de etapa así que dijimos: comemos, esperamos a que pase el calor, que hoy ha sido mucho, y despues hacemos el último trecho.
Por la tarde, con tanto calor, no había quién tirase de la bici cuesta arriba, así que cuando estábamos a cinco km de Arzúa, nos paramos bajo la parra de una casa en el campo y nos tumbamos en el suelo, fue lo mejor del dia, ¡que bien se estaba en aquella sombra!. Unos metros más adelante, un señor nos ofreció agua fresca de un manantial de su finca y nos sentamos un rato a hablar con él, el agua era deliciosa y yo creo que me bebí más de un litro.
Nos despedimos del amable señor y un rato después llegamos a Arzúa, a 40 km de Santiago.
La etapa de hoy ha sido de 55.7 km y hemos pedaleado durante 4 horas y 50 minutos, ha sido peor de lo que marca la guía debido a los continuos toboganes, pero ya estamos aquí.
Esto es una maravilla, pensar que hace unos días salíamos de Roncesvalles llenos de inseguridades, sin saber si sería capaz de aguantar, si me iba a poner malo, si me subiria la tensión, si el esfuerzo no sería excesivo para mi, en fin, tantas y tantas dudas frente a una única certeza: tenía que intentarlo. Ahora mismo, me emociona pensar en todo lo pasado, en las cuestas subidas empujando la bici, en los tramos de intensa fatiga superados, en esas bajadas a más de 65 km/h. En ese momento a los pies de la Cruz de Fierro (eso ha sido lo más grande hasta ahora), en el paso de O Cebreiro, en tantos y tan buenos momentos vividos junto a mi cuñado Agustín, Sir Kitin.
Mañana, si Dios así lo quiere, estaremos en Santiago y abrazaremos al Apóstol con un abrazo que me gustaría que pudiera sentir toda mi familia y mi comunidad, que fuese como si ellos en persona estuvieren abrazando a Santiago y sintiéndose abrazados por Él. En fin, mañana será otro dia
¡¡¡¡BUEN CAMINO!!!!

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